• Olajui

VIII Relato personalizado: "La ventana de la vida"

VIII relato del proyecto escritura y creatividad: "Relatos personalizados" se titula "La ventana de la vida", aunque también se podría haber titulado "La vida desde la ventana", no he conseguido decidirme.


Pongo letra e imaginación a vuestras fotos, centrándome en vuestros temas o solicitudes, cuento historias inventadas, las vuestras propias o trato de aproximarme a ellas. Pinto con fantasía lo cotidiano y remuevo las tripas invirtiendo contextos. Una imagen dice más que mil palabras, y a mí me gusta jugar con ambas, imagen y letra. Hago envíos del diseño final en formato "cuadro" para que puedas exponerlo en el rincón preferido de tu casa, hacer un regalo original o dar voz a lo que ya vio tu retina y luego capturó tu objetivo. Juego a darte diferentes versiones de lo ya fue para ti.


En esta foto vemos a un niño asomado a una ventana de piedra. Aparentemente no hay cristal, ¿o si lo hay? Creo que eso depende del niño. @viajandoenfamili_ac me mandan esta foto con la propuesta "la ventana", algo que me ha inspirado profundamente y me ha hecho reflexionar mucho a cerca de una mirada infantil que cuesta mantener cuando nos volvemos adultos. Una carta para Álvaro y Hugo, para que cuando haya pasado el tiempo, puedan reflexionar y volver a su infancia. Con todo mi amor, espero que disfrutéis asomándoos a la ventana de la vida sin miedo y sin vértigo, con la mirada actual guardada en vuestro recuerdo.



Hay una ventana asomada a una ventana. Hay dos ventanas de inocente mirada y curiosidad en entrecejo. Álvaro y Hugo: vosotros que os asomáis a la ventana de la vida constantemente, recordad que no en todas las ventanas se ve pasar el tiempo y las estaciones; con temperatura de hielo y murmullo de agua; con cálido reflejo y aleteo de mariposa; con olor de néctar y luz de luna. La ventana de la vida es algo a lo que no todos sabemos asomarnos. Asomarse a veces da miedo, pero otras puede llegar a ser abrumadoramente maravilloso.


Vosotros tenéis la oportunidad de asomaros a muchas ventanas distintas, y crecer con la costumbre de diversificar rutinas y paisajes. Las ventanas no son ordinarias ni de un solo material, cada una os enseña mundos únicos. Os transportan a la serenidad del ave alzando el vuelo y os salpican de oxígeno cuando las truchas bucean rápido. A veces es bueno observar también de manera concentrada algún insecto desconocido hasta el momento. Recordad que en la observación está lo extraordinario.


Por la ventana de la vida saludan las oportunidades y se escurren gotas de sueños. Entran ráfagas de vivaz energía y se despiden viejos fantasmas. Cuando ya hayáis crecido y os entren ganas de cerrarla, de esconderos un poco y descansar, no lo hagáis por mucho tiempo, recordad que aunque la tengáis cerrada, por la ventana de la vida sigue pasando la vida. Si algún día, a alguno de los dos le entran ganas de saltar, recordad pedirle al otro que se asegure de que tenéis el arnés bien puesto, es importante que siempre alguien nos sujete un poquito.


Cuando parezca que la ventana de la vida no cambia, ni varía, cuando os de la impresión de que el paisaje es siempre el mismo, recordad que quizá no estéis observando todo lo que hay al otro lado del cristal, al otro lado del marco de piedra o al otro lado de la madera gastada. Enfocad bien vuestras pupilas y retroceded en el tiempo, recordad que tan solo hay un estado natural de asomarse a la ventana de la vida sin vértigo: una infancia estimulada de vida, movimiento y aventuras. Recordad que aunque haya pasado el tiempo, seguís teniendo ese estado.


Y si algún día diese la impresión de que la ventana desaparece, está oscura o no sabéis cómo encontrarla, miraros a los ojos directamente, sin temor ni complejo. Recordad que los ojos son la ventana del alma, y que hay ventanas que tan solo llevamos dentro.


O.

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