• Olajui

QUIZÁ SEA NUESTRA LLAMADA A LA ACCIÓN.


Teníamos muchos planes. Justo cuando esto estalló había decisiones ya tomadas, fechas ya puestas y estrategias empezando para materializar proyectos de cambios. Pero entonces nada de eso pasó ni pasará, como cuando empiezas un viaje hacia algún sitio y se te aparecen retos y variables que cambian tus intenciones e incluso ruta, pues eso.


Al principio vino el miedo por lo desconocido y también la preocupación por nuestros seres queridos, a que les pasara algo, a que estuviéramos lejos y que no pudiéramos verlos ni estar cerca, como cuando estás de viaje, con la diferencia de que estando de viaje siempre puedes plantearte volver a casa si algo pasa, acercarte a tu gente y familia, visitar a tus padres, velar a alguien...ahora nada de eso te lo puedes plantear si algo sucede, pues eso.


Después asumimos que los recursos que en teoría íbamos a generar durante la primera fase de nuestro plan ya no iban a estar, como cuando estás de viaje, que haces tus cálculos y presupuestos y luego te das cuenta de que la gasolina tiene un precio diferente al que habías estimado, o te das cuenta de que ahorras más de lo que esperabas o te surge un gasto con el que no habías contado, pero continúas, por que no hay nada ni nadie que pueda frenar ese viaje en el que te has metido y que llevabas esperando tanto, buscas recursos y soluciones debajo de las piedras, pues eso.


Todo esto nos hizo reflexionar sobre la realidad que queremos vivir durante esta situación, así que decidimos ver oportunidades dónde antes no las había. No hay trabajo ni entrada de ingresos, efectivamente, pero tampoco hay gasto y consumo (excepto necesidades básicas, claro) y por lo tanto sí hay más ahorro. Hemos reforzado entonces nuestra hipótesis de los últimos meses: la vida que nos estábamos montando para generar unos ahorros que nos ayudasen a llevar a cabo el sueño que perseguimos, cuesta más mantenerla que el propio ahorro o que si ya estuviéramos viviendo nuestro sueño, (por lo menos en nuestro caso, con nuestros cálculos hechos, claro). Y esto nos ha abierto una puerta a la acción: como hay tiempo y menos gasto, hemos decidido invertir desde ya en nuestro camino. Por eso principalmente estamos haciendo un hogar sobre ruedas, no solo porque hubo dos filtraciones, no.


Sabemos que antes o después nuestro avión va a despegar, de una manera u otra, antes o después, porque vida sola hay una y, esto al final es la realidad con la que nos estamos dando de bruces desde que todo ha empezado, en telediarios y balcones, y a nosotros nos resulta demasiado caro hipotecar nuestros sueños, seguir esperando y dejando pasar el tiempo porque haya que hacer las cosas de "determinada manera", creemos que es el precio más caro que podríamos llegar a pagar. Por supuesto no hablamos del confinamiento o las medidas de precaución que TODAS LAS PERSONAS tenemos que tomar para que esto se resuelva, no... Hablamos de cuánto tiempo y energía comen los convencionalismos, los protocolos de vida en los que estamos inmersos, los esquemas de prioridades, el "quiero pero creo que no puedo". En cualquier momento y en cualquier esquina te pilla la bomba, te pilla el tiempo, te pilla desprevenido, ya sea a nivel individual o a nivel global, da igual lo que estés haciendo, si te pilla, te pilla, y hasta entonces, más vale que aproveches el tiempo en vivir la vida que quieres. Una filosofía que nos acompaña desde hace años, pero que ahora por todo lo que está pasando lo vemos más claro que nunca.


Así que si, había planes que ya no serán en la misma forma y tiempos, pero quizá, y solo quizá, se aceleren, por que quizá, y solo quizá, decidamos vivir todo esto como una oportunidad, como la oportunidad de tiempo, energía y lucidez que estábamos esperando, como una llamada a la acción, sin enredos ni ruidos, sin excusas ni trámites.


O.

  • Facebook icono social
  • Instagram

Babyvanblog